a gente suele fijarse primero en mi cabello rubio, en mi forma de caminar, en esa sonrisa que parece . Se equivocan. No hay nada en mí. Hay intención. Hay . Hay dominio.
No levanto la voz para que me escuchen. No hace falta.
Cuando hablo, se acercan.
Cuando miro, entienden.
Me gusta el juego del poder. Ese instante en el que el aire cambia, en el que la otra persona deja de resistirse y empieza a ceder sin darse cuenta. No necesito forzar nada... sé exactamente dónde presionar, cuándo acercarme, cuándo retirarme.
Soy paciencia y al mismo tiempo.